Mariela Limerutti Artista Visual, Argentina.


CARTA PORTULANA
40 x 40 m
Materiales: tierra/agua

Plaza 25 de Mayo
San Juan - Argentina
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CARTA PORTULANA

Esta intervención tomó la forma de Carta Portulana a gran escala dividiendo el territorio público. La obra tuvo como centro temático a los transeúntes, quienes la transitaron hasta su completa disolución. La memoria de los ciudadanos sobre este trabajo, fue el monumento ponderado que recordará la obra fugaz, que alude también a nuestra propia temporalidad.

La Carta Portulana es un símbolo de los viajeros de la Edad Media que permitió un amplio desarrollo de la navegación preconizando la conquista de América. Este mapa marítimo servía a los navegantes para marcar sus recorridos y direcciones. El mismo cuenta con 16 rosas de los vientos más una central, basadas en orientaciones de la brújula. La fuente de agua de la plaza 25 de Mayo, fue la rosa de los vientos central del mapa que se entramó con las 16 rosas de los vientos de tierra que la circundaban. En este trabajo la Carta Portulana fue aislada de su contexto marítimo, cambió su escala y se re-contextualizó en un territorio montañoso que dista de los mares y se desconecta del "agua" como espacio para el tránsito. El agua, escasa y muy requerida en este semi-desierto, funciona como elemento de dislocación: Por su ausencia y en su reemplazo se utilizó tierra para la construcción de la obra, enfatizando el sentido de aridez opuesto al agua del mar, al que remite la Carta Portulana, y que está tan lejos.

El trabajo se refería directamente al carácter de visitantes que adoptamos los individuos en este lugar que habitamos: un mar de tierra donde se hace difícil (arar) navegar y avanzar. Según Jorge Luis Borges los argentinos no somos ciudadanos sino "habitantes", haciendo referencia a que vivimos y permanecemos en el país pero no desarrollamos actitudes de pertenencia al lugar ni sentimiento de historia. Tal vez esto se deba a que, también según Borges, nacimos aquí pero "nuestro origen está en los barcos" remitiéndose a nuestros antepasados inmigrantes. Con esto nos transformamos en "viajeros". Esta obra convirtió a cada individuo que la transitó en el habitante que circula, pasa y se va por rutas; como lo hicieron los barcos usando estos mapas para llegar a otras tierras. Los transeúntes casuales se convirtieron en navegantes al introducirse dentro del sistema de rosas de los vientos aquel día de la intervención. La misma se realizó durante un periodo de crisis en que los ciudadanos se exiliaban atravesando los océanos. Es la herencia de generaciones pasadas que vienen en continuo desplazamiento. Este ir y venir es parte del proceso de encontrar el lugar, de orientarse. Sin embargo estos viajes convierten a las personas en nómadas y pueden hacer perder el rumbo.

La intención fue dar al ciudadano el poder de cartografiar su rumbo como los portulanos. En un entorno efímero y en constante transformación, los paseantes marcaron una red de circulaciones imprevisibles según decisiones del momento sobre el trayecto a seguir; el que pudieron abandonar, reorientar o continuar.